Françoise tiene una forma de hablar lenta y segura, con esa amabilidad y esa pausa de un idioma gestado en la importancia de las cosas que verdaderamente merecen la pena.

Conoce a Françoise Sossou

Quizá porque se graduó como jurista, la palabra que más repite Françoise es derechos. De las mujeres. De las niñas. De los más vulnerables.

En su diálogo habitan dos mujeres complementarias, reconciliadas en su condición híbrida: la profesional, y la madre y esposa. Es madre de cuatro hijos: dos varones y dos mujeres. Y es esa combinación entre lo personal y lo económico, entre la dulzura y el saber hacer, el que Françoise desea en el futuro para las mujeres de su comunidad. Un mundo mejor donde no exista el miedo. Donde la alegría y la convivencia pacífica saquen lo mejor de todos. Para todos.

Usted forma parte de la red WIL-DAF (Women in Law & Development in Africa) en Benín, ¿podría contarnos un poco en qué consiste esta organización?

WIL-DAF es una red panafricana de defensa y promoción de los derechos humanos en general, y, en particular, de las mujeres, las niñas y las personas vulnerables. Tenemos nuestra base en Cotonú, pero intervenimos en las setenta y siete comunas de Benín. Nuestro caballo de batalla es la lucha contra toda forma de discriminación con las mujeres.

Igualmente, también ha trabajado con la Fundación Anesvad, ¿no es así?

Sí, durante dos años hemos trabajado en un proyecto piloto que se encarga de la autonomía femenina. Es decir, de los derechos socioeconómicos de las mujeres, principalmente en la producción y distribución de sus productos.

¿Por qué decidió trabajar con la Fundación Anesvad?

Porque Anesvad estaba ya presente en la comunidad. Y había hecho, además de una importante campaña de sensibilización sobre las Enfermedades Tropicales Desatendidas, un estudio para detectar los problemas que impedían la autonomía de la mujer.

Las mujeres están muy contentas con este proyecto.

¿Cuáles son esos problemas que obstaculizan la independencia de las mujeres?

La violencia sobre ellas, muy presente aquí, constituye un problema fundamental en su independencia. Violencia física y psicológica. Les hace creer que no dan la talla. Una parte importante de nuestro trabajo consiste en convencerlas de que verdaderamente es posible su empoderamiento.

EL EMPODERAMIENTO ES POSIBLE. SOLO HAY QUE CREER EN ÉL

Tuitéalo

¿Y lo habéis logrado?

Hemos logrado muchas cosas. Hemos reforzado su capacidad de intervención en el mercado, de administración de su producción. Hemos contratado a consultores que han formado a estas mujeres. Ahora saben llevar sus cuentas y entienden que, cuando hay ingresos, también hay que pensar en los beneficios y saber cómo aprovecharlos.

Tenemos un espacio, que hemos llamado «La casa de la sociedad civil», donde pueden poner un puesto, exponer sus productos, hablar de lo que hacen, hacer contactos.

Y se han formado cooperativas reconocidas oficialmente por el Estado. Esto les da la oportunidad de participar en convocatorias de proyectos en su localidad para llevar a cabo acciones que tengan un impacto en la comunidad. Es muy importante que sean valoradas aquí entre los suyos.

Que sea un proyecto piloto permite, imagino, ver qué puntos necesitan refuerzo

Sí. Fundamentalmente el tema del mercado, de las transacciones económicas. Es crucial que las mujeres reciban apoyo para poder comercializar sus productos. Ese es el gran desafío.

 

Para usted es muy importante la lucha por los derechos humanos y se ha convertido en una fuente de inspiración para los jóvenes, ¿hubo alguien en su juventud que la inspirara a usted?

La verdad es que muy pronto empecé a interesarme por los derechos humanos. Ha sido siempre como un objetivo vital para mí desde que salí de la universidad hasta el día de hoy.

Me inspiró una mujer, una gran abogada con la que trabajé durante seis años. Era una mujer siempre dispuesta a ir a la batalla, muy luchadora, y eso fue lo que me animó a dedicarme a esto y a seguir su ejemplo.

Es una labor muy bonita, pero imagino que no todo ha sido un camino de rosas, ¿se ha encontrado obstáculos?

Por supuesto. Nunca faltan las dificultades. Ni las incomprensiones. Hay gente que ve con malos ojos nuestro trabajo porque supone un cambio de comportamiento.

El peso de la tradición. Qué difícil es abrir nuevos caminos cuando los antiguos no funcionan bien para todos

Eso es. Con nuestra labor, nosotras ponemos en duda algunos aspectos de la tradición y de las costumbres. Esto supone un cambio de comportamiento y no todo el mundo es receptivo a ese cambio. A veces hay resistencias.

También, a veces, hay mujeres que vienen a vernos para que las ayudemos y las acompañemos. En el transcurso de ese procedimiento, desisten por miedo a las represalias. Han sido amenazadas y, lógicamente, tienen miedo.

HAY QUE TROPEZAR Y LEVANTARSE HASTA LOGRAR EL MUNDO SOÑADO

Tuitéalo

¿No le dan ganas de parar, de dejar la lucha, cuando se encuentra con mujeres que han acudido a usted y después desaparecen?

Te desanimas algunas veces, claro, pero después te dices a ti misma que no te puedes dejar vencer. Que esas mujeres solo actúan así porque no tienen todo el conocimiento de la situación. Hay que continuar concienciando a la sociedad para que un día se produzca el cambio.

Es fácil desanimarse, especialmente cuando eres joven. ¿Qué les diría a esos jóvenes que alguna vez se han encontrado con situaciones parecidas en sus vidas?

Creo que la juventud hoy en día quiere ver resultados inmediatos en todo lo que hace y eso hace que se desanimen antes. Hay que ser valiente y perseverar, seguir adelante con lo que se esté haciendo.

Y cuando tropiecen, que se levanten y continúen. Porque así, resistiendo y esforzándose por seguir, un día se logrará alcanzar el mundo con el que soñamos. En mi caso, un mundo donde se reconozcan los derechos de las mujeres y exista verdadera igualdad de género. Hay que continuar el camino, sin rendirse.

Hemos hablado de las dificultades y de las personas que no quieren el cambio en la sociedad. Acabemos la entrevista con algo bueno: ¿quiénes le han dado su apoyo en esta lucha?

He tenido el apoyo de todos mis seres queridos, especialmente de mi marido, de mis padres y de mis hijos. De todos ellos son formidables.

El trabajo que hacemos aquí no es fácil. Si no tienes un apoyo importante, no alcanzas el éxito. Tarde o temprano, abandonas.

Continúa aprendiendo de los que más saben de la vida
Continúa aprendiendo de los que más saben de la vida