Viajar y vivir durante un mes y medio en Siria. Sola. Puede parecer una locura pero no para Emilia. Su sueño era aprender árabe e hizo, por fin, todo lo que no pudo hacer mientras trabajaba. ¿Quién dice que ya es tarde para aprender cosas nuevas?

Conoce a Emilia Rubio

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I

¿Siria? ¿Árabe?
Siempre fue mi pasión. Busqué una residencia que dirigía un franciscano español y me pasé un mes y medio en Siria aprendiendo el idioma. Nunca fui a clase, me recomendaron que hablara con la gente y aprendí muchas cosas que no se aprenden con un viaje turístico.

Por ejemplo, detrás de la Medina hay unas calles peatonales donde muchas personas mayores que se han jubilado van allí a pasar el día y hablan muy bien el árabe literal y yo iba allí a practicar algo. A la vuelta decidí apuntarme a la Escuela Oficial de Idiomas para aprender la gramática seriamente durante 6 años. Repetí pero no me importó. Luego llegó la guerra y dejé de ir a Siria.

O haces algo que requiera un poco de esfuerzo o no encontrarás motivación a hacer nada más.

Tuitéalo

¿Por qué tanto empeño en aprender un idioma?
La comunicación es vital para comunicarte con otras personas. Tiene mucha importancia porque no solo es hablar, el escuchar, es muy importante escuchar. Sus tradiciones y costumbres. Eso sí, un consejo, nunca metas en la conversación religión y política.

¿Qué aporta escuchar a otras personas que sean diferentes a ti?
Al final somos todos iguales. Tenemos cinco dedos, dos ojos,… pero para ser más tolerante. No sé, es algo que no puedo decir fácilmente pero miro a la cara de la gente y veo algo en sus ojos en sus formas.

Muchos dicen que eres valiente por atreverte a ir tan lejos, a tu edad…
Valiente. Mira, un año me invitaron en Siria a un evento con unos sacerdotes y cuando se pusieron todos a dar la misa no entendía nada! Y resulta que estaban hablando siriaco, que es la lengua de Dios. Cuando volví a España y se lo conté a un catedrático árabe, no sé lo podía creer, al parecer es una rareza poder escuchar el idioma. Y yo tuve ese privilegio.

Pero he ido con mucho cuidado. Algunas me dicen que soy una valiente. Y otras que soy una loca. Cuando vivía en Siria y anochecía me iba corriendo a casa. Un par de veces que cogí un taxi, yo tengo mucha manía de preguntar sobre sus horarios de trabajo, las condiciones,… y en ambas ocasiones me ofrecieron enseñarme Damasco aunque ya lo conocía. Más tarde me enteré que al parecer el hablar con el taxista era una manera de ofrecerse como prostituta. Desde entonces dejé de hablar pero siempre logré hacerme respetar.

Comunicar aporta, abre puertas, mundos y personas. No hacerlo es encerrarse en un mundo cada vez más pequeño donde la única persona, eres tú.

¿Qué consejo le darías a la gente joven, hay que ser valientes?
Sí, hay que ser valientes con una cosa pero respetando las costumbres y tradiciones. Respetar para ser respetado, eso siempre te ayuda a ser más valiente. No juzgues si no sabes.

Y qué le dirías a la gente joven sobre el aprendizaje. ¿Hay que aprender más?
Es importante saber y todavía más importante no comparar. Es diferente algo en España a algo en África, no se puede comparar.

En tu entorno te han hecho sentir diferente. ¿Está bien ser diferente? ¿Pasa algo por distinguirte de tu entorno?
No, claro que no! Yo no sé si soy diferente, yo creo que soy como los demás pero con una curiosidad especial. Muchas de mis amigas han sido profesoras y también son muy viajeras, muy curiosas… Quizá no tanto como yo pero nos ayudamos.

Es verdad que la sinceridad te puede cerrar puertas. Pero no te cortes, porque hay puertas que están mejor cerradas.

Tuitéalo

¿Tener una meta como estudiar árabe te ayuda a motivarte?
Sí, hace unos años colaboraba con una ONG donde hablaba con familias que venían de Siria, de la guerra y hablaba con ellos de su país. Les hablaba, les dejaba hablar, les acompañaba en algunas tareas… fue una experiencia muy bonita. La gente tenía miedo de salir a la calle y yo salía con ellos para darles seguridad.

La gente se sorprendía de encontrarme allí pero es gratificante, incluso empecé a meter a mis amigas. A una que hablaba inglés y francés también la metí a una ONG. Le dije “no te vas a quedar en casa lavando platos!” y está enseñando a escribir a otras personas.

Siento una sensación de haber hecho algo, aunque no hacía nada, solo hablarles o explicarles cosas. Pero yo me siento mejor, vivo sola pero estoy libre. La libertad es el precio de la soledad y no tengo problemas. A mi me enriquece el tener ese objetivo de tomar contacto con otras costumbres y tradiciones.

¿Crees que puede ser un buen consejo que te desafíes a ti misma para sacar lo mejor de ti?
Primero, es bueno para sentirte mejor. Segundo, es ley de vida. Si no haces algo esforzándote un poco ¿qué va a pasar después? Te vas a aburrir muy rápido.

Todo el mundo puede aprender de todo. Se tardará más o menos pero es un esfuerzo que merece la pena. Aprender y olvidar, aprender y olvidar. Y al final cuando encuentres lo que realmente te motiva: aprender y no olvidar.

Aprovecha lo que tienes. Si estás estudiando o estás trabajando hazlo bien, estudia bien o trabaja bien. Y si se tuercen las cosas, tienes la capacidad de enderezarlo.

Continúa aprendiendo de los que más saben de la vida
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Clase: Luis Miguel Inglés
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